La debacle de Netflix, o la imagen de marca como seña de identidad

video-games-1557358_1920
EGames, la tendencia que genera más de 70.000 millones de dólares al año
27 octubre, 2017
micro futbol
TV, espejo de la sociedad
10 noviembre, 2017
Mostrar todos

La debacle de Netflix, o la imagen de marca como seña de identidad

NetflixNetflix, la exitosa plataforma digital para películas y series de televisión, decidió cancelar el rodaje de la sexta y última temporada de House of Cards de forma indefinida tras el sonado escándalo de Kevin Spacey, acusado de abusar sexualmente de un menor hace 20 años, y seguidamente acusado también por varios trabajadores y extrabajadores de House of Cards de agresiones y abusos sexuales durante la producción de la serie.

La serie protagonizada por el propio Kevin Spacey es, junto con Narcos o Stranger Things, una de las cabezas de cartel para garantizar el éxito de Netflix. A pesar de ello, la dirección de la plataforma parece no haber siquiera titubeado a la hora de cortar por la sano y cancelar el rodaje de la serie. Ante este hecho, nos planteamos: ¿es rentable para Netflix? ¿Cuán importante para ellos es la imagen que pretende mostrar a los espectadores?

En primer lugar, es importante destacar que no es la primera vez que una gran marca se ve obligada a llevar a cabo un acto que suponga un “lavado de imagen”. Ya ocurrió, a menor escala, con la famosa serie Dos Hombres y Medio, protagonizada por el polémico actor Charlie Sheen. En este caso, los problemas entre actor y dirección del programa eran sonados y constantes. Sin embargo, no se decidió romper la relación entre ambas partes hasta que se hicieron públicos los problemas del protagonista con el alcohol y las drogas. Ante este hecho, se decidió despedir de inmediato a Charlie Sheen y sustituirlo casi de la noche a la mañana por Ashton Kutcher. A partir de ahí, los seguidores de la serie dejaron de serlo, y el show fue poco a poco perdiendo fuelle hasta su final, que criticó hasta el propio Charlie.Kevin Spacey

Parece claro que esta es una decisión que descompone por completo a los seguidores más fieles y acérrimos de la serie, llevándoles incluso a criticarla. Sin embargo, las marcas conocen la importancia de la imagen que quieren transmitir al comprador actual y futuro. Quieren mostrar un compromiso social, haciendo ver que venden algo más que una marca, un modo de vida. De este modo, en un mundo marcado por la globalización y digitalización, en el que los contenidos llegan a millones de personas en cuestión de segundos gracias a la influencia en constante aumento de las redes sociales, transmitir una imagen de cierta responsabilidad y compromiso supera en importancia al propio contenido.

Cuando eres una referencia a nivel mundial, lo más importante son los valores que transmites al mundo. Te debes a un público demasiado amplio, al que no solo hay que hacerle llegar el bien o servicio en cuestión, sino mostrar algo superior: una cercanía, una seña de identidad ajena a cualquier tipo de polémicas o acciones intolerables. Si no, que le pregunten a la importante marca deportiva Nike, a la que no le tembló el pulso a la hora de indemnizar por despido al golfista Tiger Woods, por problemas de infidelidad; al considerado mejor ciclista de la historia, Neil Amstrong, tras admitir haberse dopado durante años; o al deportista Sudafricano Oscar Pistorius, tras asesinar a su mujer cuando escasos meses antes Nike le hizo una campaña en la que se convirtió en un ejemplo de superación tras participar en las Olimpiadas de Londres 2012 corriendo con prótesis en las piernas. Y todo ello en un periodo muy corto de tiempo.

Respondiendo a las anteriores cuestiones, parece claro que la imagen es algo vital para las grandes marcas. No basta con ser bueno en algo, hace falta además tener la capacidad de demostrarlo.