Echo Chamber: solo veo lo que quiero

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Echo Chamber: solo veo lo que quiero

Imagen 1Twitter, Facebook, Instagram… las nuevas formas de transmitir y compartir contenidos de la era digital han cambiado la forma en la que nos comunicamos pero no solo eso,  también la información que nos llega.

Nuestros likes en las redes, esas cinco estrellas que le dimos a aquel fantástico libro que compramos online o el click aceptando las cookies de las páginas web, van dibujando nuestro espacio en la red mediante algoritmos que buscan que pasemos más tiempo en las redes sociales y para ello nos proporcionan la información que más nos gusta en función a nuestras anteriores búsquedas e interacciones en la red.

La realidad que vemos a través de nuestros móviles, tablets u ordenadores, es la realidad que la ingeniería informática nos ha preseleccionado. Recibimos sólo aquella información  que está dentro de nuestros intereses e ideas.

Este efecto se conoce como “Echo Chamber” o “Cámara de Eco”. Podemos encontrar un claro ejemplo en el funcionamiento de Facebook o Instagram, redes  que a partir de nuestras  interacciones previas son capaces de predecir cuáles son nuestros gustos, qué es lo que probablemente nos atraiga más y situarlo en nuestros móviles. Lo que  consiguen con esto es que la persona esté el mayor tiempo posible y más feliz dentro de sus plataformas. Nuestros comentarios y likes en las publicaciones que más nos gustan, por ejemplo de nuestro deporte favorito, harán que las publicaciones de otros deportes queden en un segundo plano o ni siquiera aparezcan, es posible que no veamos nunca publicaciones de otros deportes. Todo un efecto de autopropaganda en la que no conocemos otras ideas o informaciones que no se encuentren alineadas con nuestro estilo de vida y forma de pensar.

Estos filtros de personalización de las redes sociales, que seleccionan previamente aquello que nos gusta, dejan en un plano secundario el resto de ideas diferentes a las nuestras y pueden hacernos caer en que solo lo que se asemeja más a nosotros es lo más común o incluso lo más correcto, nuestras redes sociales siempre nos darán la razón.
Factores intrínsecamente humanos como la tendencia a relacionarnos con lo semejante, unidos a la posibilidad de personalizar la información que llega a nuestras manos,  pueden desembocar  en que la forma en la que percibimos el mundo y lo que nos rodea no sea la más cercana a la realidad y perdamos esa riqueza de la diferencia y la variedad de opiniones.

El asunto se vuelve tan serio como interesante cuando, segúnImagen 2 los últimos estudios como  “News Use Across Social Media Platforms 2017“ publicado en Journalism.org,  cerca del 70% de los usuarios de internet utilizan las redes sociales como medio para informarse, porcentaje que no para de aumentar  a medida que la edad del internauta baja, por lo que no parece un efecto que vaya a descender en los próximos años y que puede representar un empobrecimiento de la información que recibimos, al fin y al cabo en la variedad está el gusto, no se nos debería olvidar.